De responsabilidad e información

 La pandemia mundial provocada por el COVID-19 ha paralizado al mundo entero.

La economía, la convivencia, el crecimiento de los Estados y el modo en el que veníamos haciendo las cosas, se ha puesto en entredicho, eso es claro.

En un mundo hipermediatizado como en el que vivimos, los masivos flujos de información claramente pueden ser un factor de incidencia en el modo en el que las personas reaccionan o pueden conducirse de cara a tan difícil situación.

Hemos visto tristemente, como se han llegado a dispersar incluso, fake news respecto a la misma existencia del coronavirus y sus efectos.

El problema es que más allá del manejo debido o indebido de información entre particulares, los Estados tienen una ineludible responsabilidad de ser claros, cabales y transparentes frente a su población, en relación con este delicado tema.

No es responsable manipular la información y jugar con ella para dar informes a modo, con fines políticos y electorales. Claramente también, el rol del Estado es el de mantener la gobernabilidad dentro del territorio y esto, eventualmente puede incluir contener información que pueda generar pánico entre la población.

Sin embargo, nada justifica que se informe sesgadamente a la gente. La información es un elemento básico para la toma de decisiones acertadas y sin ella, no es posible tomar cursos de acción pertinentes.

Es imperativo comprender que en este tema se pierden vidas, se pierde salud. Nada compensa o puede justificar que el Estado "se cuide" con la mira puesta en un proceso electoral que recién comenzó el día de ayer. La auto conservación del Estado es una idea que no cabe más en un estado democrático constitucional moderno como el que aspiramos a ser y en el que el respeto a los derechos humanos de las personas, es la fuente misma de legitimidad de toda acción y ejercicio de función pública.

Es preciso así, que la información que se haga accesible a las personas en esta situación, no sólo sea útil pues la veracidad de la misma y la responsabilidad implícita en dicha publicidad, son un presupuesto lógico necesario de dicha utilidad.


Marcos J. Perea A.



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