Frustraciones que no nos corresponden

 

Cuando hay un agente con la capacidad de controlar el discurso, la narrativa, la agenda, etc.,  es claro que el diálogo fue anulado.

No es posible que discutamos sandeces cuando el país se desmorona y ello, sólo porque lo dicta el poder desde cualquier mañana. La verdad es una y los "otros datos" no son sino insultantes mentiras. La pobreza ha crecido, la desigualdad, inseguridad, marginación y las diversas brechas sociales, se han acentuado. Hoy, tenemos más desaparecidas y desaparecidos.

Hoy, somos también, el remedo de lo que deberíamos ser y de lo que se nos prometió, desde hace mucho. 

Somos un país bañado en sangre que no puede siquiera llorar a sus muertos porque no sólo no los encuentra, sino porque el Estado, no se ha hecho, no se hace y parece, que no se hará responsable por ello.

¿Llegaremos a la justicia por propia mano? ¿Seguiremos viendo linchamientos ante la desesperación de un pueblo que no encuentra eco y mucho menos respuestas a sus demandas?

Hoy, no sabremos sus nombres. Sin embargo, la estadística dice que perdimos a otras diez o doce. ¿Hasta cuándo? O mejor dicho, ¿qué es lo que tiene que pasar, para que todas y todos, frenemos tal indolencia manifiesta por parte del Estado?

Que no nos distraigan desde temprano. Se nos está escapando la posibilidad de heredar un país seguro y próspero a nuestras hijas e hijos.

Permitirlo, me parece complicidad. Pretender no verlo, es hasta torcido.



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